Tengo que pedirte perdon. Te he tenido en el olvido. Quizas pues cada dia uno se concentra en la logica y en la supuesta inteligencia, y se deja llevar de lo tangible. La cotidianidad y la vida en la ciudad, las injusticias y atropellos que se ven a diario, las guerras, la muerte, el dolor que causan las diversas situaciones por las que uno atraviesa constantemente afianzan mi falta de fe… aseguran tu inexistencia.
Hace unos dias tuve la oportunidad de alejarme de todo, y fui con mi esposa y unos amigos a un lugar que desde ese dia llamo paraiso, y aunque a ellos no les comente nada, a ti si te lo confieso.
Fuimos a la montana. En silencio, como en un retiro conmigo mismo, me dedique a la introspeccion, a observar la naturaleza que tanto amo, la que casi nunca puedo apreciar a plenitud. Luego de ver lo increíblemente hermoso de todo aquello, luego de llenar mi alma de aire puro, de belleza natural, me dije a mi mismo que tal vez si existes. No, mejor aun, tienes que existir. No hay explicación posible para todo aquello que presencie. No existen palabras para describir la majestuosidad de esta creación llamada Tierra. Y aunque de repente surgen interrogantes como ¿Por qué permites toda esta miseria, toda esta muerte, todos estos males? Se que no soy nadie para pedirte nada, pues no lo merezco. Te he olvidado, y solo me acuerdo de ti cuando quiero algo, y rara vez para agradecerte las cosas buenas que me van llegando, esos regalos que definitivamente has sido tu quien me los ha regalado. Mis hijos, por ejemplo, son tan perfectos que tienes que haber sido tu el que los envio. No existe otra explicación.
Soy una mierda. Perdoname.